El juego Balatro, un título de estrategia basado en cartas desarrollado por un creador solitario llamado LocalThunk, recientemente recibió una clasificación PEGI 18+ por sus mecánicas de “juego simulado”, lo que ha desatado un amplio debate dentro de la comunidad gamer. El sistema de Información de Juegos Pan-Europeo (PEGI), establecido en 2003, proporciona clasificaciones de edad para videojuegos para ayudar a los consumidores—especialmente a los padres— a tomar decisiones informadas sobre el contenido al que acceden sus hijos. PEGI asigna clasificaciones basándose en factores como violencia, lenguaje, uso de drogas y elementos de juego, y sus clasificaciones son ampliamente utilizadas en toda Europa.

En el caso de Balatro, PEGI justificó su clasificación 18+ al resaltar la enseñanza de los valores de las manos de póker y los elementos de juego estratégico que podrían trasladarse a las apuestas en el mundo real. Según PEGI, cualquier contenido que simule el juego de manera que imite las mecánicas de la vida real recibe automáticamente una clasificación para adultos.
Sin embargo, esta decisión ha sido recibida con una fuerte reacción por parte de los jugadores, muchos de los cuales argumentan que la lógica de PEGI es inconsistente. Los críticos señalaron que juegos con mecánicas de cajas de botín depredadoras, como la serie FIFA de EA, a menudo reciben clasificaciones tan bajas como PEGI 3 a pesar de su potencial para fomentar comportamientos similares al juego. Esta percepción de doble rasero arroja luz sobre las preocupaciones de larga data sobre el enfoque de la industria del videojuego hacia las clasificaciones de edad y las prácticas de monetización.
Los comentaristas enfatizaron que Balatro carece de mecánicas de juego fundamentales, siendo lo más significativo la apuesta o el juego con dinero real. Señalan que en su lugar utiliza un tema de póker como telón de fondo para el juego estratégico. El juego fue comparado con títulos educativos que enseñan matemáticas o probabilidad, que teóricamente también podrían transferir habilidades a contextos de juego, pero no están restringidos por edad.

Sumando a la ironía, algunos señalaron que juegos de póker más antiguos como Pure Hold ‘Em fueron clasificados PEGI 12 bajo directrices anteriores, sugiriendo que los criterios más estrictos de “juego simulado” reflejan cambios recientes que no se aplican de manera retroactiva. Los críticos también destacaron que PEGI, aunque se estableció como un organismo de clasificación independiente, fue inicialmente formado por la propia industria de los videojuegos para evitar la regulación gubernamental. Esta dualidad ha llevado al escepticismo sobre las prioridades del organismo, particularmente en lo que respecta a su indulgencia hacia las cajas de botín y otras tácticas de monetización.
La controversia subraya frustraciones más amplias sobre cómo los consejos de clasificación priorizan criterios superficiales sobre impactos en el mundo real. Mientras que PEGI sostiene que las cajas de botín no son juego porque los jugadores siempre reciben algo de valor, los críticos argumentan que esta tecnicidad ignora su naturaleza explotadora y adictiva.
A pesar de la clasificación, Balatro ya ha logrado un éxito significativo, vendiendo más de 3.5 millones de copias en todas las plataformas. Esta controversia puede aumentar aún más su visibilidad, sirviendo como un punto de reunión para quienes abogan por una regulación más consistente y significativa del contenido de los videojuegos.

